Nadie podrá conocer el sentido de tus gestos como yo. Apreciar tu olor a coco de noche;
La manera en la que se te achinan los ojos al reir y eso me llena de vida, o el grosor de tus labios recién levantados. Nadie sabrá reconocer la belleza de aquellos detalles mejor que yo. Ni conocer el color real de tus ojos pardos.
Cuando piensas y giras suavemente el cuello y entre cierras los ojos mientras sujetas el cigarrillo con tu mano derecha, hace recorrer un leve escalofrio entre mi cuerpo.
Cuando te dan esos arrebatos de alegría y te pones a bailar sin música sin pensar en más que hacer sonreír a la gente que quieres, hace que quiera estar toda una vida contigo.
He llegado a conocer los secretos que recorre tu cuerpo y no quiero que pase un segundo de mi vida sin que sepas lo "increible" que esto se ha vuelto para mí.
No quiero pretender que otra gente se esfuerce a entender algo que, como todo, se entiende con el tiempo. Ellos jamás lo entenderán. Nosotros lo sabemos. Y mientras, pondré una sonrisa en mi cara, que es más fácil que explicar lo que siento.
Los segundos se van rápidamente en el reloj apresurando nuestros besos. Intento cada día parar el tiempo con cada abrazo, pero ni el más nítido pensamiento puede hacerlo.
Tu ausencia cubre cada rincón de mi habitación y solo tu olor cubre mi cuerpo. Me volvió la inspiración de un suspiro. Me hiciste poeta aquella noche.

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