Esta noche he recordado todo aquello cuanto hiciste por mí, todo aquello que me sabía capaz de hacer por ti. Hubiera cruzado el océano a nado si aquel verano te hubieras puesto en peligro. Y he recordado que todos esos momentos ya no van a volver; A ratos sigues siendo ese niño de dieciocho años que se escondía del mundo en mi portal, otras veces, en cambio, ya me desafías. Eres bonito, te mire por donde te mire, a pesar de tus incontrolables cabreos, imperceptibles para muchos, y tan cotidianos para otros. creo que un día dejé de pensar que habías venido a mi vida para cuidarme y empecé solo a buscar tus alas. Entendí que cada uno tiene sus sueños y nos basta con uno solo en común. Y sin darnos cuenta, nos hemos vuelto expertos en coleccionar pasos, Muchos a oscuras, algunos silenciosos, la mayoría pequeños, y de pronto, otros inmensos. Estos días nos han sorprendido estos últimos, y estoy tan orgullosa de ti... tengo tantas ganas de seguir aprendiéndote. Quizás, todo esto tiene que ver con aquella noche, quizás, con la belleza y la sencillez de aquel beso... y ahora, ¿Cómo demostrarte todo este imperio que te pertenece?
Me he querido meter en su cabeza para hacerme sitio a codazos, para poner los colores a mi gusto y dejar el lío tal y como está. El amor por los suelos, pero sabiendo siempre donde dejaba el corazón. Buscaban respuestas y no sabían que era él quien las escondía. Las escusas encima de la cama; que se vean a primera vista. Por la mañana, suele decir que se quiere ir al norte, que allí se come bien y se vive mejor. Sin saber que yo sería su mejor comida. Cierra su puerta y la chica se larga, y yo quiero convencerle, que su sitio esta debajo de mi ombligo también cuando amanece.Que se vuelva loco de no encontrar la tara. que tengo montañas en mi cuerpo, que tengo hogar sin pared.