Y me dice que aunque él no escriba nuestra historia, no deja de vivirla ni un segundo.
No fotografía nuestras huidas pero no se marcha nunca.
Aprendí que no necesita crear un verso para darme el beso más sincero y asonante de todos.
Pero un suspiro suyo por mí, solo es mío y solo lo siento yo, no como mis poemas, que pueden acabar en manos de cualquiera. Y me hizo ver a mis poemas con sinónimo de morir tras vivir en un abrazo suyo. Eso sí es poesía.
A veces, cuando me veo tras estos ojos entiendo porque me pierdo. Y es que es normal sentirse tan infinitamente pequeña viviendo cerca de un corazón tan inmenso como el tuyo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario