21 julio 2016

Solo te veía pasar cuando sonaba aquella canción.

No encuentro motivos para esta ausencia tan tuya, ni hombro para acabar llorando esta noche.
Tampoco los tengo para haber acabado de esta forma tan fúnebre.
Confieso que adoro esa manera que tienes de hacerme revotar contra el suelo de cabeza haciéndome herida por no ver la caída.
Esta vez la vi, lo confieso. Vi cada paso que dí para acabar arañada. Pero no me importó porque tú eras la cuchilla de doble filo, doble cara, doble motivo para sufrir o ser feliz.
Vi cuando la bala alcanzaba mi pecho, pero no quise quitarme.
Me quedé porque la persona que disparaba eras tú, y deseaba verte delante de mí cada segundo de mi vida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario