Sí, ahora Aida me está mirando tierna, abrigada, inexpugnable.. quizás más tierna y abrigada por ser su Aida pequeña; y como voy a olvidarla... si ella dice "vamos" y pienso enseguida que mi nombre se ahorca en su trenza larga morena valiente, para echar a volar las ganas de la catástrofe de mi amor
y entonces recibo otro mensaje urgente y me hace balbucear 'testequieros' y ella pequeña me canta con su encantadora certeza e inocencia, y en su mirada pancartas proclamar su virginidad y preguntan la mía, y mi conciencia donde está.
y allí nace una dulce conexión en la que por suerte ahí ya no participan ni su mamá, ni su abuela, ni su bisa. Sino pura y exclusivamente ella, ya una, y yo y sus ojos pequeños, que ya no son de gata siamés, sino de Aida Aida.
Aida que crece y Aida que asegura.
Me preparo para comenzar la vida que me estuve preparando
por mis dulces e inocentes 18 años.
por mis dulces e inocentes 18 años.
Mi suerte y mi comienzo.
Ella nace y Aida pequeña se queda.

No hay comentarios:
Publicar un comentario