Aquel tatuaje que nunca dudó en hacerse había desaparecido.
el "para siempre" que se obligaron a aceptar, para asumir más tarde que "no era para tanto".
;
Siempre cometo los mismo errores,
siempre me queda la misma cicatriz: TÚ.
Yo no quise llamar "amor" a la ansiedad
No quise ver Roma destruirse, ni huir a Menorca.
No quise caminar sin tu mano, aunque arañara.
Yo no quise llamar "dependencia" a tus brazos que salvaban vidas: la mía.
Yo no quise,
y ahora que quiero,
me limito a pasar de puntillas por tu lado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario