Aquella noche, lo más bonito no era la lluvia de estrellas
sino sus ojos verdes jugando al escondite con los míos.
Perdí a ese juego: me encontró.
y quise pedir un deseo: "que nosotros no fuéramos fugaces".
Entonces, me abrazó por la espalda. Lo seriamos. y eso él también lo sabía.
Para acabar seré clara,
-lo digo en alto, aunque duela...
A pesar de todo... te quise como nadie a mí.-(im.pasible)
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