Cada dia que estube contigo te amé, hasta cuando no te tuve te seguí amando.
En pedacitos de hiel, 1500 trocitos envueltos en ácido. Agridulce a cada instante.
Adisgusto me obligas a olvidarte y muy a mi pesar, en mitad de una profunda decepción caigo abatida en un mar de lágrimas al tener que marcharme. Son tus deseos los que obedezco, me privo de mis ganas a amarte, mis ansias a besarte, tocarte. Me abstengo a observarte, retengo todo mi afán a ti. Mi aspiración era tu sonrisa. Y aquí quedan mis ganas. Al menos recuerda que el lado izquierdo de tus labios es mio.
Yo quería tu felicidad derramada en mi almohada, ser tus ganas de cada mañana, que ingenua fui al creer las mentiras que decias a diario. Dediqué mucho tiempo en ti, tu comodidad que a la misma vez era la mia, arrancaba mi rabia de cuajo para verte sonreír, y todo lo tiraste a la basura. Las costuras de mis vaqueros piden a gritos abrazos de las tuyas. Solo pienso en olvidar el sabor de tus labios, el recuerdo del cálido abrazo, tu olor pegado a mi ropa, no sentir el cuerpo de respaldo, dejar los astrolabios. A fuerza de quererte me he convertido en alma en pena, amor, en la sobra de tus deseos. Porque siempre supe que no había mejor manera de estar que estando contigo.
En pedacitos de hiel, 1500 trocitos envueltos en ácido. Agridulce a cada instante.
Adisgusto me obligas a olvidarte y muy a mi pesar, en mitad de una profunda decepción caigo abatida en un mar de lágrimas al tener que marcharme. Son tus deseos los que obedezco, me privo de mis ganas a amarte, mis ansias a besarte, tocarte. Me abstengo a observarte, retengo todo mi afán a ti. Mi aspiración era tu sonrisa. Y aquí quedan mis ganas. Al menos recuerda que el lado izquierdo de tus labios es mio.
Yo quería tu felicidad derramada en mi almohada, ser tus ganas de cada mañana, que ingenua fui al creer las mentiras que decias a diario. Dediqué mucho tiempo en ti, tu comodidad que a la misma vez era la mia, arrancaba mi rabia de cuajo para verte sonreír, y todo lo tiraste a la basura. Las costuras de mis vaqueros piden a gritos abrazos de las tuyas. Solo pienso en olvidar el sabor de tus labios, el recuerdo del cálido abrazo, tu olor pegado a mi ropa, no sentir el cuerpo de respaldo, dejar los astrolabios. A fuerza de quererte me he convertido en alma en pena, amor, en la sobra de tus deseos. Porque siempre supe que no había mejor manera de estar que estando contigo.
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