Tick, tack, tick, tack...Que el reloj pase junto a la noche. Que las horas se vayan junto con el cambio de luna. O incluso sin pensarlo, que las agujas se quiebren ingenuamente oxidadas al pasar
las 6 en el reloj. Ese objeto redondo, insignificante pero incontrolable y frágil, compuesto exactamente
por 5 palabras en español. Pero yo no quiero irme con él. No quiero pasar tan rápido como el tiempo en un diminuto reloj. No quiero pasar mis días
en 4 tiempos. No quiero pasar tan rápido cada momento de mis dulces noches como
esas 3 agujas de madera vieja. Ni que al abrir los ojos me haya envuelto
en 2 horas que creí que fueron 2 segundos. Porque ya me dí cuenta que lo maravilloso se haya en el instante; que las cosas verdaderamente grandes de la vida suceden
en 1 pestañear de ojos, y es ahí cuando te das cuenta que el reloj se ha parado y muestra la
hora 0.
Tick, tack, tick, tack.. Si no te das prisa se te pasan los días mirando el reloj.

No hay comentarios:
Publicar un comentario