Podrías dejar de ser poema,
no irte,
y aparecer por la puerta de mi casa,
en vez de con rosas en la mano,
con una sonrisa fácil,
mil historias de viajes hechos sin mí,
y ni uno sin pensarme.
Una mirada más llena,
sin quejas, ni reproches.
Un culo que vuelva en mi contra todas las ganas de dudar de ti.
Tus manos fuertes,
seguras.
Podrías llevarme por sorpresa a ese sitio que todavía no conozco,
exacto, también hablo de tu cuerpo.
Que tus ojos no juzguen,
que estés en paz ahí.
Que me muestres tantas,
y tantas cosas que todavía no sé,
que me enseñes a conocerte.
Ese nuevo amor,
pero siempre a la misma hora.
Una nueva maravilla mundial.
No quiero domarte,
sino dejarte "felizmente salvaje".
Arriesgo,
y si esta vez no gano, y te vas...
sigue mi consejo:
Sigue sonriendo con la mirada,

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